Estrenada en 1989, “Licencia para matar” consolidó el enfoque más oscuro y visceral iniciado por Timothy Dalton en su debut como James Bond. En esta ocasión, la misión se convierte en algo profundamente personal: tras la brutal agresión sufrida por su amigo Félix Leiter a manos del narcotraficante Franz Sanchez, el agente 007 desobedece órdenes directas del MI6 y abandona oficialmente el servicio para emprender una venganza. Con un tono más cercano al thriller de acción que al espionaje clásico, la película se adentra en terrenos más crudos, ofreciendo uno de los Bond más implacables y emocionalmente implicados de toda la saga.

ℹ️ Más información sobre la película en el artículo: Licencia para Matar (1989).
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🧩 Argumento de ‘Licencia para matar’
Tras participar en una operación contra el narcotráfico internacional, el agente de la CIA Félix Leiter contrae matrimonio en un ambiente de aparente tranquilidad que ciertamente contrasta con la violencia del mundo en el que se mueve.

Sin embargo, el capo capturado durante la operación, el despiadado Franz Sanchez, logra escapar gracias a su red de influencias y corrupción. Como represalia, ejecuta una brutal venganza: asesina a la esposa de Leiter y deja al agente gravemente herido tras someterlo a una cruel tortura, enviando así un mensaje inequívoco de poder y desafío a las autoridades.

Indignado y profundamente afectado por el ataque a su amigo, James Bond decide tomarse la justicia por su mano. El componente emocional es aquí mucho más intenso de lo habitual en la saga, pues no se trata de una amenaza abstracta o geopolítica, sino de un golpe personal. No obstante, cuando su superior, “M”, le asigna otra misión prioritaria relacionada con intereses británicos, Bond opta por desobedecer y renunciar temporalmente al MI6, rompiendo con la disciplina institucional para emprender una auténtica cruzada personal de venganza. Este acto de insubordinación marca uno de los momentos más radicales en la trayectoria del personaje.

A lo largo de la investigación, Bond se infiltra en el círculo más cercano de Sanchez, utilizando la manipulación psicológica y la astucia para ganarse su confianza mientras siembra la desconfianza entre sus colaboradores. La estrategia no se basa tanto en la fuerza bruta como en provocar una implosión interna dentro de la organización criminal.

Con la ayuda de Pam Bouvier, una piloto con carácter y determinación, y el inesperado apoyo de Q sobre el terreno —alejado por una vez de su laboratorio y participando activamente en la misión—, el agente 007 se adentra en el peligroso y violento universo del tráfico de drogas, dominado por la corrupción, el dinero y la traición constante.

El clímax se desarrolla en una espectacular persecución con camiones cisterna, cargada de explosiones, maniobras imposibles y enfrentamientos directos bajo un sol abrasador. La secuencia destaca por su intensidad física y su tono descarnado, alejándose del humor ligero de etapas anteriores. La tensión y la acción alcanzan aquí uno de los puntos más altos de toda la saga, cerrando una historia marcada por la venganza personal, la ruptura con la autoridad y una visión mucho más oscura y realista del universo Bond.

📝 Crítica de ‘Licencia para matar’
Se trata de una película ciertamente irregular, sobre la que podemos decir que presenta un inicio muy duro y un final absolutamente espectacular. El arranque, con la brutal agresión a Félix Leiter, marca un tono inusualmente crudo que sorprende —y no necesariamente para bien— al espectador acostumbrado a un Bond más ligero.

La mutilación de Leiter me parece totalmente innecesaria desde el punto de vista narrativo. Se me ocurren múltiples alternativas igual de efectivas para justificar la implicación personal de Bond sin recurrir a un nivel de violencia tan explícito. Esa decisión, más propia de un thriller de acción de finales de los 80 que de una película clásica del 007, fue probablemente uno de los factores que más dividió al público.

En cualquier caso, tras ese comienzo tan áspero, la película remonta con fuerza. La infiltración en el entorno de Sanchez está bien construida, el ritmo mejora progresivamente y la tensión dramática gana consistencia. Todo ello deja una sensación final bastante aceptable, incluso notable en determinados tramos.

A las ya mencionadas fantásticas interpretaciones —con un imponente Robert Davi como uno de los villanos más intimidantes de la saga— hemos de sumar algunos gags cómicos muy bien medidos y, sobre todo, escenas de acción sobresalientes. La secuencia final con los camiones cisterna es, sin duda, de lo mejor que ha ofrecido la franquicia en términos de acción pura y tensión física.

Por contra, fue muy criticado el hecho de que tengamos delante al Bond más vengativo y despiadado de todos. Aquí desaparece casi por completo el tono irónico, y el personaje actúa movido por la rabia y el dolor. Para algunos, eso traiciona la esencia del personaje; para otros, lo humaniza y lo acerca más a la realidad emocional de alguien que pierde a un amigo.

Sin embargo, conviene recordar que estamos ante una venganza personal por las atrocidades cometidas contra Leiter. Dentro de ese contexto, la dureza del personaje resulta coherente. Además, resulta curioso que el papel de Félix volviera a recaer en David Hedison, quien ya lo había interpretado en “Vive y deja morir”, creando así un inesperado puente entre etapas.

Por otro lado, también hemos de señalar que el nivel de las “chicas Bond” crece notablemente respecto a la anterior entrega. Pam Bouvier aporta carácter, iniciativa y participación activa en la acción, alejándose del rol meramente decorativo. Incluso las escenas de celos añaden un matiz emocional poco habitual en la saga.

Mención especial merece el mayor peso del personaje de “Q”, que aquí abandona su papel casi anecdótico para implicarse directamente en el terreno, ayudando a Bond con recursos técnicos y presencia constante. Este cambio aporta dinamismo y un punto entrañable al conjunto.

En definitiva, es una lástima la rudeza excesiva de ciertas escenas, porque la película, sin llegar al nivel de “Alta tensión”, posee una manufactura sólida, grandes interpretaciones y uno de los clímax más impactantes de la saga. Una entrega arriesgada, discutida, pero mucho más interesante de lo que a veces se le reconoce.

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