Análisis de ‘Moonraker’Inmerecidamente Castigada

Estrenada en 1979, “Moonraker” llevó a James Bond literalmente fuera de la Tierra, en una de las apuestas más arriesgadas y espectaculares de la etapa de Roger Moore. En esta ocasión, el agente 007 debe investigar la desaparición de la nave espacial Moonraker, lo que lo conduce hasta el magnate Hugo Drax, cerebro de un plan para exterminar la vida terrestre y crear una nueva civilización en el espacio. Con bases orbitales, combates en gravedad cero y la presencia renovada de Tiburón, la película marcó un antes y un después en la saga. Analizamos su argumento y su valoración crítica.

Análisis de 'Moonraker': Inmerecidamente castigada

🧩 Argumento de ‘Moonraker’

El agente secreto James Bond recibe la orden de localizar la nave espacial Moonraker, desaparecida misteriosamente durante su transporte. Las primeras investigaciones lo conducen hasta el millonario Hugo Drax, constructor del transbordador y principal sospechoso de la trama.

Roger Moore en 'Moonraker'

A medida que Bond profundiza en sus pesquisas, descubre que Drax oculta una ambiciosa y perversa operación: posee una base secreta desde la que planea lanzar cohetes espaciales cargados con un gas tóxico destinado a exterminar la vida en la Tierra. Sin embargo, ese exterminio no es más que la primera fase de su plan para fundar una nueva y “perfecta” civilización humana en el espacio.

Michael Lonsdale en 'Moonraker'

Durante la misión, Bond es capturado por Drax, pero logra escapar y continuar su investigación con la ayuda de la Doctora Holly Goodhead, científica que desempeña un papel clave en el desenlace de la historia. La colaboración entre ambos resulta esencial para frustrar el proyecto genocida del villano.

Roger Moore y Lois Chiles en 'Moonraker'

En el camino, Bond debe enfrentarse a Chang, fiel ejecutor de Drax, y volver a cruzarse con Tiburón, cuyo papel adquiere matices diferentes respecto a su aparición anterior. La acción incluye persecuciones, enfrentamientos físicos y situaciones límite tanto en la Tierra como en el espacio.

Toshirô Suga en 'Moonraker'

El clímax se desarrolla en la estación espacial de Drax, donde Bond y Goodhead combaten contra las fuerzas del villano en una batalla en órbita. Finalmente, el plan es neutralizado y la amenaza espacial queda eliminada, cerrando una de las aventuras más atípicas y ambiciosas de la saga.

Escena con gravedad cero en 'Moonraker'

📝 Crítica de ‘Moonraker’

Se le ha dado mucha caña a esta película, considerándola una de las más flojas de James Bond. En mi opinión, en cuanto a estas críticas negativas, no diré que sean del todo inmerecidas, porque la cinta tiene defectos evidentes, pero sí que pueden resultar algo injustas si se analizan con cierta perspectiva histórica. Muchas veces se la juzga comparándola con entregas más serias o más coherentes, olvidando que responde a una moda cinematográfica muy concreta y a una clara voluntad de competir con el fenómeno espacial que dominaba el cine en aquel momento.

Roger Moore en 'Moonraker'

No es una gran película, no nos engañemos, pero sí constituye un intento valiente por el “asalto al espacio” del agente 007, mucho más acostumbrado a moverse en entornos terrenales y tramas de espionaje clásico. Sacar a Bond de su hábitat natural fue un riesgo evidente y, aunque el resultado sea irregular, hay que reconocer la ambición del proyecto. Algunas escenas espaciales poseen una belleza visual indiscutible; sí, era cartón-piedra y efectos especiales propios de la época, pero aun así transmiten cierto encanto y un esfuerzo de producción que merece ser valorado.

Escena espacial en 'Moonraker'

Además, el intento de asesinato en la máquina de entrenamiento para astronautas me parece cuanto menos original y diferente dentro de la saga. Es una secuencia que rompe con los esquemas habituales y demuestra que había intención de innovar.

Intento de asesinato en simulador en 'Moonraker'

Por otro lado, el dueto de “chicas Bond” de esta cinta siempre me ha parecido de los más interesantes en cuanto a contraste y presencia en pantalla. Sin embargo, creo que se desaprovechó claramente el papel de Corinne Cléry, relegándola a poco más que una cara bonita, cuando podría haber tenido mayor peso dramático y relevancia narrativa.

Corinne Clery en 'Moonraker'

En cuanto al personaje de “Tiburón”, para los más románticos su transformación en aliado fue un gran acierto, casi un gesto entrañable que humaniza al antagonista. Pero para mí es una de las grandes meteduras de pata de la película. Parte de su fuerza residía en ser una amenaza implacable, casi mecánica, y suavizarlo le resta impacto. Sin ese giro, quizás la crítica la habría valorado de otra manera —aunque eso nunca se sabe—. Además, considero que el ritmo general es algo lento, especialmente en el tramo central, y esa falta de tensión sostenida penaliza bastante el resultado final del metraje.

Romance de Tiburón en 'Moonraker'

En resumidas cuentas, sin ser ninguna maravilla ni una de las grandes joyas de la saga, es una película que hay que ver sí o sí, precisamente porque es distinta al resto. Se atreve a romper moldes, aunque no siempre acierte en la ejecución. Que no es buena, de acuerdo, pero tampoco creo que sea mala en términos absolutos —o al menos no tan mala como sostienen algunos—. Tiene defectos claros, sí, pero también personalidad propia, y eso en una saga tan extensa no es poca cosa.

Roger Moore y Lois Chiles en 'Moonraker'

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