Estrenada en 1973, “Vive y deja morir” supuso el debut de Roger Moore como James Bond, marcando el inicio de una nueva etapa en la saga. En esta entrega, Bond se enfrenta a una red de tráfico de drogas que amenaza a Estados Unidos, liderada por el enigmático Mister Big / Kananga. La película combina acción trepidante, persecuciones vertiginosas, elementos de budú, y un romance central con Solitaire, interpretada por Jane Seymour, que se convirtió en uno de los grandes atractivos del film. Analizamos a continuación su argumento completo y realizamos una valoración crítica, explicando por qué este estreno de Moore dejó una huella indeleble.

ℹ️ Más información sobre la película en el artículo: Vive y Deja Morir (1973).
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🧩 Argumento de ‘Vive y deja morir’
En apenas 24 horas, tres agentes del servicio secreto británico que investigaban una red de tráfico de drogas aparecen asesinados en extrañas circunstancias. Todas las pistas conducen a Mister Big y al diplomático Kananga, un hombre poderoso y enigmático. Para investigar, James Bond es enviado a Nueva York, donde debe infiltrarse en la organización y desentrañar sus oscuros planes.

Bond se enfrenta a un conjunto de villanos coordinados, incluyendo a Tee Hee, conocido por su brazo mecánico, y el espeluznante Barón Samedi, que aportan terror y espectáculo a la trama. La película combina espionaje, investigación y acción directa, con Bond adaptándose a los métodos poco convencionales de sus enemigos.

Durante su misión, Bond conoce a Solitaire, la mística y cautivadora “chica Bond”, cuya interpretación ilumina la película y guía algunos momentos clave de la trama. Junto a ella, aparecen Rosie y Miss Caruso, cuya presencia es más breve pero contribuye a los elementos de suspense y romance de la historia. Además, la intrépida Señora Bell, la anciana piloto, añade un toque de humor y creatividad a las escenas de acción.

Entre los elementos más destacados se incluyen las persecuciones en lancha, donde Bond realiza maniobras arriesgadas, como pasar por encima de la carretera, y su espectacular escape de las fauces de los cocodrilos, demostrando ingenio, valentía y dominio del peligro. La película también integra juegos de engaño, como las cartas del tarot, que añaden humor y tensión al relato.

La misión concluye con Bond frustrando los planes de Kananga / Mister Big, salvando a los inocentes y reafirmando su reputación como el agente secreto más eficaz del mundo. El equilibrio entre acción, intriga y momentos cómicos marca un estilo distinto al de las entregas anteriores, estableciendo la personalidad de Roger Moore como James Bond.

📝 Crítica de ‘Vive y deja morir’
Se trata de una arriesgada puesta en escena para Moore, que debe intentar por todos los medios no ya que el público olvide al James Bond clásico (Sean Connery), sino que se identifique con el nuevo intérprete lo antes posible. No era una tarea sencilla, pues Connery había definido el arquetipo del personaje con una mezcla de elegancia, dureza y carisma difícilmente igualable. La película marca un claro cambio de tono, mucho más enérgico y desenfrenado, alejándose del estilo más serio y contenido de las entregas anteriores y apostando por un enfoque más ligero, dinámico y cercano al espectáculo puro.

Es una película distinta, enérgica y desenfrenada, que rompe con varios de los esquemas tradicionales de la saga. A las inquietantes sesiones de budú se unen las vertiginosas persecuciones en lancha, cargadas de ritmo y espectacularidad. Siempre quedará para el recuerdo —al menos en mi caso— la escena en la que la lancha salta y pasa por encima de la carretera, demostrando un notable ingenio técnico y una puesta en escena ambiciosa que eleva el nivel de entretenimiento y convierte la secuencia en uno de los momentos más icónicos de esta etapa.

Ni Goldfinger, ni Desde Rusia con amor, ni siquiera las bandas sonoras más actuales. La canción de Paul McCartney, homónima de la película, me parece la mejor hasta la fecha dentro de la saga. Sus potentes compases de guitarra y su energía convierten las escenas de acción en momentos todavía más vibrantes, reforzando la identidad propia de esta entrega y marcando un punto de inflexión en la importancia de los temas musicales dentro del universo Bond.

Impresionante la forma que tiene Bond de escapar de las fauces de los cocodrilos, una escena que combina tensión, ingenio y cierto toque de incredulidad muy propio del personaje. Para mí, es una de las grandes escenas de toda la saga, no solo por su espectacularidad, sino por la manera en que define el carácter resolutivo y casi temerario del agente 007.

Los malos, como decíamos, funcionan bastante bien, aportando una amenaza constante y diferenciada. Destaca especialmente Julius W. Harris con su inquietante mano mecánica, un elemento visual que realmente impresiona y añade una capa extra de tensión cada vez que aparece en pantalla. Su presencia física y su particular rasgo distintivo lo convierten en uno de esos secundarios que elevan el conjunto y refuerzan el conflicto.

En cuanto a las chicas Bond, Solitaire se basta y se sobra para dar una luz radiante a este largometraje, eclipsando a cualquier otra mujer que pudiera aparecer a su lado. Su aura misteriosa y su vínculo con el mundo del tarot la convierten en un personaje con identidad propia. El momento en que se descubre el engaño en las cartas del tarot, recurso al que acude Bond para seducirla, es uno de los pasajes más divertidos y originales de la saga, combinando humor, picardía y juego psicológico.

Quizás no es una película perfecta en el aspecto técnico, y puede que en ciertos momentos se perciba cierta irregularidad en el acabado visual o en la coherencia del guion, pero a mí siempre me ha gustado mucho (no puedo evitarlo). Tiene un encanto especial, fruto de su atrevimiento y de su voluntad de reinventar parcialmente la fórmula.

Así pues, se trata de un gran estreno de Moore como agente 007, que combina humor, acción y romance con un estilo propio y reconocible. La película deja claro desde el principio que el actor aportaría su propio sello al universo James Bond, diferenciándose de su predecesor sin renunciar a los elementos esenciales que definen la saga.

ButacaMax 



